La disposición que sí se cumplió fue la comunión en la mano, aunque molestó a algunas personas que no estaban enteradas, ya que el arzobispo les exigió recibir la hostia en la palma izquierda y llevársela a la boca frente a él con la derecha.
“Si alguna persona se extraña de que uno sea exigente a la hora de poner la comunión en la mano, es que hay muchos antecedentes lamentables aquí y en otras partes de la Iglesia sobre abusos de gente que toma la hostia, se da la vuelta, después la guarda y se la lleva allá, a veces por devoción a tenerla en su casa o también para alguna profanación”, aseguró el prelado.
La Jornada Jalisco, 2 de mayo del 2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario